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Óscar Rodríguez consigue la primera victoria de etapa para el Euskadi-Murias

El corredor navarro, de 23 años, se impuso en solitario en La Camperona

El navarro Óscar Rodríguez (Euskadi-Murias), un joven de Burladade 23 años, sorprendió a propios y extraños con una impresionante victoria en la decimotercera etapa de la Vuelta disputada entre Candás y la cima de La Camperona, de 174,8 kilómetros, donde Jesús Herrada (Cofidis) mantuvo el maillot rojo.

EFE - Viernes, 7 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 18:06h.

La Camperona (León).- En la primera cita del tríptico de montaña asturleonés los favoritos se mantuvieron en sus marcas con exiguas diferencias en meta, pero a 1.600 metros de altura nació una estrella de la cantera del Euskadi-Murias que saltó la banca con una victoria por todo lo alto, ante rivales de entidad y después de un ataque de pura fuerza y talento.

A veces los sueños se cumplen y cuesta creérselos. Eso le ocurrió al chaval de Burlada. "No me lo creo, no me lo creo. ¿He ganado de verdad?. Sí. Mi ilusión de lograr un triunfo en profesionales, ganar en la Vuelta es algo increíble". Pues lo logró en solitario, con tiempo para lucirse allá donde llegó con la roja Alberto Contador en 2014 y se la puso por primera vez Nairo Quintana en 2016.

Donde se lucieron ambos campeones lloró de alegría Óscar Rodríguez después de batir en las durísimas rampas de La Camperona a corredores consagrados como el polaco Rafal Majka (Bora) y el belga Dylan Teuns (BMC), a 19 y 30 segundos respectivamente.

Mientras las lágrimas se desbordaban en la familia del Euskadi-Murias, compartidas con Idoia, la novia del corredor, los favoritos trataban de arañar segundos para ir acercándose al liderato, que finalmente pudo salvar "con mucho sufrimiento" Jesús Herrada.

Nairo Quintana fue el más fuerte de los candidatos. Un acelerón final en las duras rampas finales le permitió restar 5 segundos a Simon Yates y endosar 11 a Valverde, y 14 y 25 a sus compatriotas Miguel Ángel López y Rigoberto Urán. Entre todos se metió en la pelea Enric Mas.

Aguantó el liderato Jesús Herrada, quien renunció a meterse en la fuga del día y guardar fuerzas para el ascenso de La Camperona. El conquense cruzó la línea a 4.18 del ganador, suficiente para guardar la roja ante la llegada de Les Praeres y Lagos de Covadonga, las siguientes batallas de altura.

Herrada se presentará en las montañas asturianas como patrón de la Vuelta, con una ventaja de 1.42 sobre Yates y de 1.50 respecto a Nairo Quintana. Alejandro Valverde es el primer español, cuarto a 1.54. Combate casi nulo que dejó a los aspirantes en menos de un minuto y todas las dudas aún por resolver.

Una jornada que se vivió con expectación y terminó con emoción. El recorrido presentaba dos puertos antes de el ascenso final a la cima leonesa. La fuga de 32 hombres que marcó la jornada pasó por el el Alto de Madera (3ª categoría) con De Gendt al frente, el mismo que coronó el Alto de Tarna (1a), donde el Astana y Movistar empezaron a reducir los 7 minutos de retraso que acumulaba el pelotón.

Nada peligroso para los fugitivos, pues eran muchos y buenos. Allí viajaban los ilustres Majka, Zakarin, Mollema, y un buen puñado de anónimos, de esos que se conforman con lucir el maillot antes de ser absorbidos por la marabunta.

En el ascenso final a La Camperona, de 8 kilómetros al 7,5 de pendiente media, se rompieron las hostilidades al frente. Rafal Majka insistió con una batería de ataques, a los que contestó Zakarin y Teuns. Finalmente, y en las rampas más duras, el polaco tensó para marcharse con el belga.

El desenlace parecía cosa de dos. Pero como si de una aparición divina se tratase, apareció un tal Óscar Rodríguez desde atrás, para juntarse al ilustre dúo, aguantar con ellos y luego cambiar de ritmo a un kilómetro de meta para dejarles plantados e iniciar un sueño que el destino le iba a conceder.

"Majka y Teuns llevaba mala cara, igual puedo ganar". Y arrancó con fe. Se le cayó el auricular y apretó los dientes. No quería saber más que dejarse el alma por él y por el incipiente equipo vasco.

Un triunfo del destino, e increíble. La pasada temporada, durante una etapa de la Vuelta a Castilla y León que finalizaba en La Camperona, Rodríguez se cayó en el puerto anterior. En el asfalto se dejó sus ilusiones y una cuenta pendiente. Le recogió la ambulancia y dentro de ella le cosieron el labio camino de la cima donde un año después se ha presentado en sociedad.

Este sábado se disputa la decimocuarta etapa entre Cistierna y Les Praeres de Nava, de 171 kilómetros de recorrido.