declara la familia del acusado

“¿Qué podíamos hacer?, ¿ponerle una camisa de fuerza?”

El acusado D. M., en la sesión del juicio, ayer, en la Audiencia de Araba. (EFE)

Los padres del acusado de asesinar a una bebé dicen que meses antes les habló incluso del fin del mundo

Viernes, 7 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Gasteiz - Los padres de Daniel M., acusado de matar a la bebé Alicia en 2016 en Gasteiz, aseguraron ayer que el presunto asesino “oía voces” y que sus “delirios” se acrecentaron en los meses previos al trágico suceso. Por su parte, una expareja del joven lo definió como a un “chico normal”, pese a que en ocasiones “se le iba la olla” y tenía “problemas con el sexo”, dado que era “insaciable”. La determinación del estado psicológico de Daniel M., tanto en lo que se refiere a sus supuestos delirios como a una posible obsesión sexual, puede resultar determinante para el resultado del juicio, dado que la defensa del acusado alega que cuando lanzó a la bebé por la ventana de su piso estaba “enajenado”, mientras que la madre de la niña dice que la mató porque no había accedido a mantener relaciones sexuales con él.

Daniel. M., que en el momento de los hechos tenía 30 años, se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable por el asesinato de la bebé Alicia, de 17 meses, y por tentativa de homicidio contra su madre Gabriela, que cuando se produjo el trágico suceso tenía 18 años. La defensa, por su parte, solicita que se aplique la eximente completa por enajenación mental. Este joven sevillano, que trabajaba como profesor de Música, había conocido a la madre de la bebé a finales de 2015;y en el momento de los hechos, en la madrugada del 25 de enero de 2016, se encontraba junto a ella y la niña en un piso de Gasteiz, al que había invitado a Gabriela para pasar la noche.

La expareja de Daniel M. explicó que, después de haber tomado unas cuatro copas y fumado marihuana, Daniel se puso a chillar que “se le había metido el diablo”, y que empezó a arrastrarse por el suelo, con la mirada “perdida”. Aunque trató de ayudarlo y le dijo qué podía hacer por él, Isone (la expareja) acabó por irse del piso, ya que sintió “miedo”. Por su parte, los padres explicaron que en varias ocasiones trataron de llevarlo al psicólogo, pero que como su hijo siempre se negó a ello, finalmente no recibió tratamiento alguno de psicólogos o psiquiatras. - Efe

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