histórico olvidado

Una suculenta creación

Por Jon Mujika - Sábado, 8 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

HUBO un Bilbao tragaldabas, el Bilbao de los menús pantagruélicos, cubierto con aquellas juergas que empalmaban los integrantes del Kurding Club;el viejo Bilbao de las comidas en el Txakoli de Tablas, donde iban los socios de la Sociedad Bilbaina en verano y donde Alejandro Caveriviere, cocinero de la casa, inventó en honor de los jugadores de rana, el Bacalao al Club Ranero. Vayamos a los orígenes. Caveriviere, nació en Burdeos, fue vecino de la villa desde 1900. Contrajo matrimonio con Purdencia Urnieta con quien residía en un caserío de Artxanda. El célebre chef había iniciado su carrera con sólo catorce años de edad y forjó su oficio en los fogones de algunos de los principales restaurantes y hoteles parisinos, antes de recalar en Bilbao. Alejandro de la Sota. testigo de la época, hablaba de “la ciencia culinaria de uno de los mejores cocineros franceses que han pasado por la Villa, personaje de sombrero panameño y corbata roja en días de cantar la Marsellesa”.

La tradición dice que creó el plato a finales de la década del 30, para un grupo de amigos que se reunían en el txakoli de Tablas de Abando, un Club Ranero cuyos miembros pertenecían a las grandes familias de la época. En una ocasión se reunieron más amigos que los esperados y Caveriviere añadió una chanfaina para estirar el bacalao al pil pil que había preparado. Jamás imaginó que su improvisación se convertiría en un referente clave de la cocina vizcaina. La Marquesa de Parabere ya reseña el plato en 1933, en su libro La Cocina Completa. El improvisado hallazgo le había abierto un hueco en las páginas de la historia de aquel Bilbao gastronómico.

Retrocedamos un punto en el tiempo. Caveriviere ya era una voz cantante en la inauguración oficial de la nueva sede de la Sociedad Bilbaina, el 13 de enero de 1913, acto que constituyó todo un acontecimiento social al que asistieron los bilbainos más ilustres de la época. Fueron agasajados con un menú calificado de “digno de reyes” por el diario El Liberal. Los libros de registros hablan de un chef de cusine,Alejandro Caveriviere, quien contó con la ayuda del primer maître de’hotel, Mariano Sanz.

En 1936 Alejandro se jubiló tras 36 años al servicio de la Sociedad Bilbaína. Antes, en 1925, cuando cumplió sus bodas de plata como trabajador, se le rindió un homenaje al que se sumaron sus colegas agrupados en la Sociedad de Cocineros. Unos años más tarde, y a solicitud de la Sociedad de Arte Culinario, que presidía el marqués de Arriluce, se le concedió la Medalla del Trabajo.