En diciembre se cumplirán cuatro años de su debut como león

La causa Williams

El bilbaino encadena 83 jornadas consecutivas de liga, una continuidad que no se daba desde los Zubizarreta, Argote y Urkiaga

Pako Ruiz - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Fue protagonista de un vídeo grabado, contrario a su deseo, en la pasada Aste Nagusia y que generó un profundo debate que incluso superaba el que se daba en sus mejores actuaciones sobe el verde. Iñaki Williams (Bilbao, 15 de junio de 1994) ha aprendido del error que retrata el contenido de esa cinta y que ha llevado al futbolista a denunciar el “intento de extorsión” que sufrió por parte del autor de la misma. El delantero, con todo, ha pasado página y pocos días después de aquel suceso le tocó hacer lo que mejor que sabe. El fútbol y el Athletic son sus pasiones. En diciembre se cumplirán cuatro años de su debut como león, frente al Córdoba en San Mamés, y durante este recorrido se ha empeñado en defender su causa. Hay quien le achaca su falta de gol. Otros dicen sentirse seducidos por su velocidad y por unas cualidades que aún no ha explotado en su verdadera medida. Sigue en fase de aprendizaje. Lo ha interiorizado en su entorno familiar, de origen muy humilde. Le han enseñado que tiene que empezar de abajo, como ilustra el conocido proverbio chino: “Antes de ser dragón, hay que sufrir como una hormiga”.

Wlliams jugó el pasado 27 de agosto en San Mamés, cinco días después de su incidente en fiestas. Lo hizo ante el Huesca y le faltó fortuna para redimirse con un tanto. No mojó, pero sí ofreció las asistencias para que sus compañeros Markel Susaeta, primero, y Yuri Berchiche, después, batieran al conjunto oscense, que a la postre se llevó un punto de Bilbao. Él, en cambio, se tuvo que resignar con dos disparos suyos que se estrellaron en los palos de la meta defendida por el desconocido Werner. La titularidad del bilbaino no sorprendió a casi nadie. No en vano, su presencia en el once suele ser lo rutinario. De ahí un dato que defiende a Williams frente a sus críticos más acérrimos. El encuentro frente al Huesca fue su número 83 consecutivo en LaLiga Santander, una estadística demoledora y que acentúa el rol de un futbolista al que a día de hoy no le penaliza su alto esfuerzo físico en cada duelo y que ha sido habitual para todos los entrenadores que le han tenido (Ernesto Valverde, Kuko Ziganda y en la actualidad Eduardo Berizzo) desde que saltara al primer equipo.

El 9 de los leones no se pierde un compromiso liguero desde el 20 de abril de 2016, cuando el Athletic hincó la rodilla ante el Atlético de Madrid en La Catedral (0-1) dentro de la trigésimo cuarta jornada del torneo. Desde entonces, ha hecho pleno en las dos últimas campañas y también ha completado los 180 minutos que llevan consumados en esta edición los de Berizzo, que cuentan con un partido menos tras el aplazamiento forzoso de su cita en Vallecas frente al Rayo una semana atrás. Williams, por tanto, presume de una cifra top, porque no se daba semejante regularidad en la competición doméstica desde el Athletic del doblete, encarnados en las figuras de Estanis Argote, Andoni Zubizarreta (103 partidos seguidos) y Santi Urkiaga (95);aunque en el vestuario asoma un referente en el que detenerse, el capitán Mikel Susaeta, que de los 114 duelos ligueros entre los cursos 2011-12 y 2013-14 solo se perdió dos.

EL GOL, una obsesión En estos dos años y cinco meses en los que no se ha perdido encuentro alguno de liga, Williams, que solo se ha ausentado durante este periodo en un pequeñísimo puñado de compromisos europeos y dos de Copa, no se ha caracterizado por su impacto goleador. El bilbaino, que tiene contrato hasta el 30 de junio de 2025 y con una cláusula de rescisión que parte de los 80 hasta los 108 millones de euros, no luce esa pegada que desearía y que quizá se esperaba, sobre todo porque ya había hecho gala de ella en su etapa juvenil y en las filas del Bilbao Athletic. El fútbol de élite, sin embargo, ofrece una exigencia mayor y Williams no ha llegado a la cuota que se intuía. En estos 83 partidos consecutivos de liga su aportación goleadora se cifra en doce goles, de los cuales solo un par los ha ejecutado en San Mamés, donde probablemente haya pecado de ansiedad en los últimos tiempos. También es cierto que todos los tantos que sumó el curso pasado lejos de Bilbao sirvieron para que los leones sacaran puntos.

Williams, con 165 partidos oficiales como rojiblanco a sus espaldas, busca superar este escollo. Ziganda ya le probó en numerosas ocasiones como delantero referencia ante las ausencias de Aduriz, algunas de ellas por decisión técnica, y Berizzo repite la misma fórmula desde el momento en que el donostiarra se lesionara en el debut liguero frente al Leganés. El bilbaino, pese a sus velocidad y capacidad en el desmarque, asume que tiene aún un evidente margen de mejora, si bien su falta de puntería la suele contrarrestar con su facilidad de asistir, como lo evidenció en diez ocasiones la pasada campaña y en el mencionado duelo frente al Huesca. Sea como fuere, Williams es un valor de seguro y su continuidad en LaLiga Santander durante 29 meses habla por sí sola.