Sin ‘licencia’ para salvar vidas

La Cruz Roja enseña pautar para saber reaccionar en una emergencia sanitaria

La Cruz Roja de Bizkaia enseña a pie de calle las pautas para saber reaccionar ante una emergencia sanitaria

Un reportaje de Idoia Alonso - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Testimonios

PAS no es el nombre de un grupo de reguetón sino las iniciales de Proteger, Alertar y Socorrer. Estas son las pautas para actuar correctamente ante una emergencia, donde los primeros minutos son decisivos. Salvar una vida no es fruto de la casualidad sino algo que se aprende. Si no que se lo digan a Paula González, que ayer se acercó desde Portugalete hasta la Plaza Circular de Bilbao para asistir a un taller gratuito de reanimación cardiopulmonar (RCP) impartido por la Cruz Roja.

Paula y su pareja son ciclistas y ya se sabe que la carretera encierra muchos riesgos. “Siempre he querido hacer un curso de primeros auxilios porque estoy con la cosa de que puede pasar algo y hay que saber cómo reaccionar porque en ocasiones la ambulancia tarda 20 minutos. Me quiero quedar tranquila sabiendo que podría ayudar a mi pareja en caso de que sucediese algún percance”, afirmaba González.

A escasos metros, un formador de la Cruz Roja practicaba el boca a boca a un maniquí de reanimación en la simulación de un ataque al corazón. La muerte súbita cardiaca es una de las causas más frecuentes de muerte en los países desarrollados. En el Estado se producen alrededor de 30.000 casos cada año (más de 82 cada día) y se estima que las posibilidades de sobrevivir sin secuelas a una parada cardiaca fuera del hospital oscilan del 5 al 11%. La rapidez con la que se trata al paciente resulta clave, porque por cada minuto que pasa sin actuar, se reduce un 10% la supervivencia. Por desgracia, solo el 3% de la población sabría realizar las maniobras de reanimación si se encontrara ante un episodio así.

Según las indicaciones del formador, la cadena de supervivencia tiene seis pasos: comprobar si la persona está consciente y si respira;si no respira, llamar al 112;practicar las maniobras de RCP (100-120 compresiones por minuto sobre el esternón);pedir que se localice el desfibrilador más cercano;seguir las instrucciones del desfibrilador para aplicar las descargas;y continuar con las maniobras de RCP hasta que llegue la ambulancia. Parecen unas instrucciones lógicas pero “los nervios y el desconocimiento suelen bloquear a las personas”, afirmaba la voluntaria Lara Cajigas, que se enfrentó a su primera reanimación estando fuera de servicio.

“Hace poco estaba volviendo a casa y un señor se cayó al suelo. Me acerqué, estaba en parada y le tuve que reanimar pero no se recuperó, falleció allí mismo y eso que me subieron el desfibrilador del metro. Esa ha sido mi primera reanimación en los 13 años que llevo en la Cruz Roja”. Cajigas recordaba de esta manera un incidente que cualquiera puede presenciar. Lo importante “es saber reaccionar a tiempo y tener unos conocimientos mínimos de primeros auxilios”, explicaba. Ya lo dice el lema de la campaña del Día Mundial de los Primeros Auxilios: No se necesita licencia para salvar vidas.

Y aunque el asfalto bajo un sol de justicia no es el mejor de los entornos para aprender a hacer las maniobras RCP, los talleres de la Cruz Roja atraen la atención de decenas de personas. Algunas, como Elena Castellanos, aparcaron por unos minutos el día de recados en la capital para recibir la formación. “Me parece importante saber actuar en situaciones de emergencia. En los edificios hay sistemas de desfibrilación y creo que es importante saber utilizarlos, igual que saber reaccionar en estos momentos que siempre dicen que son claves para salvar la vida a una persona”, aseguraba esta analista de riesgos. Tras charlar varios minutos con los voluntarios de la Cruz Roja y recoger un folleto, Asier Odriozola comentaba que le pareció interesante el punto de información porque “siempre es bueno conocer qué maniobras puedes hacer para ayudar a una persona que esté en un apuro en la playa, en la montaña o en la calle”.