Una armonía perfecta

Aimar Olaizola y Andoni Aretxabaleta vencen sin apuros en Bermeo a Irribarria-Larunbe, a los que dominaron con holgura desde el 8-1 inicial

Igor G. Vico - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Duración: 38:37 minutos de juego.

Saques: 2 de Olaizola II (tantos 18 y 21) y 2 de Irribarria (tantos 8 y 9).

Faltas de saque: 1 de Irribarria.

Pelotazos: 293 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 12 de Olaizola II, 2 de Aretxabaleta, 5 de Irribarria y 2 de Larunbe.

Errores: 2 de Aretxabaleta, 1 de Irribarria y 4 de Larunbe.

Marcador: 1-0, 2-0, 2-1, 8-1, 8-4, 11-4, 11-5, 13-5, 13-6, 14-6, 14-9, 18-9, 18-10, 19-10, 19-11 y 22-11.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de 100 a 60 a favor de Olaizola II-Aretxabaleta.

Incidencias: Partido disputado en el frontón Artza de Bermeo. En el telonero, Agirre-Ibai Zabala ganaron a Bakaikoa-Aranguren (22-11).

bermeo - Aimar Olaizola y Andoni Aretxabaleta se dieron ayer un festín en el frontón Artza de Bermeo. Compusieron una armonía magnífica, sin fisuras: ni en defensa, donde el goizuetarra estuvo soberbio;ni en ataque, desatado el gancho del navarro por los problemas de Mikel Larunbe en la zaga, ni a la hora de poner cemento al envite. En esta suerte, el markinarra fue fundamental. Está con juego. Cruzó pelota, mantuvo la cordura en los momentos de intercambio y en la esgrima con su homólogo, más largo de base, fue mejor. Formaron un cóctel estupendo. Formaron un vendaval.

Iker Irribarria, más visceral que acertado, cayó en el intento junto al galdakoztarra. No dieron con la tecla. No hubo asomo ni de rebelión ni de reacción. El 8-1 inicial fue una losa pesadísima. Por no haber, no hubo ni demasiado peloteo ni maquillaje.

A Larunbe se le está haciendo largo un verano en el que no está encontrando su mejor versión. Si bien se apuntó el recién terminado Torneo San Antolín de Lekeitio, el salitre bermeotarra se le atragantó. Con la derecha acumuló demasiadas escapadas y regalos. Solamente le sacó lustre cuando estaba todo el pescado vendido. Mal asunto. Eso sí, en la zurda pudo dar altura y acumuló algunos buenos pelotazos. Cuestión de rachas. En cualquier caso, Aretxabaleta, entonado, sobrio y fresco, le tomó la medida. Y se notó. Más todavía cuando Aimar Olaizola anda por los cuadros alegres. El goizuetarra es un mal rival. No hay piedad. El 22-11 fue más que justo y, de hecho, los colorados mostraron una capacidad de mezcla que recuerda a la que les hizo aterrizar en la final del Parejas de 2013. Los de Asegarce realizaron un partido completo y muy bueno: no fallaron -apenas dos pelotazos de Andoni-, no regalaron y apuntillaron. En definitiva, una fusión para tener en cuenta.

El gancho de Olaizola II fue una amenaza constante y una tortura, pero sus mejores virtudes, esas que sujetan los partidos, lucieron en la defensa: a pesar de acumular una falla importante a mitad de tajo, el goizuetarra agarró pelotas imposibles a Irribarria, rumboso pero sin suerte.

Con todo, la zurda del navarro descerrajó el choque. ¡Pum! ¡Pum! El partido hizo aguas desde el 8-1 y no volvió a enderezarse. Deshilachada la cita -seis tantos de Aimar se contaban entonces y un gran derechazo de Aretxabaleta cerró esa cuenta-, Irribarria buscó oxígeno en el txoko. Aprovechó un regalo de Aimar y finiquitó dos paradas. Larunbe trató de reponerse del inicio y el zurdo de Arama intentó tomar el mando. Sin éxito en ambos casos.

La falta de seguridad del galdakoztarra se transformó en un problema, acentuado por el buen estado rematador de Olaizola. El luminoso siempre dio la razón a los colorados. La emoción se esfumó y solamente quedaron retazos de arte por el intercambio en la delantera. Aimar y Aretxabaleta no perdieron el rumbo: 14-7, 18-9 y 22-11. Imperial el goizuetarra, el zaguero demostró de qué madera está hecho. Un rodillo. El markinarra supo leer bien las aristas del partido, anunció piernas de maratoniano y sacó a relucir dos manos alegres y chisposas.