principal eje tractor

El empuje industrial sostiene el ritmo de la economía vasca

El empuje industrial sostiene el ritmo de la economía vasca

El sector secundario consolida su recuperación con un crecimiento acumulado del 3% entre enero y julio Todos los grandes segmentos de la industria mejoran respecto a 2017

Asier Diez Mon - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO - La industria está consolidando en 2018 su papel como principal eje tractor de la economía vasca. El sector transformador acumula un crecimiento del 3% en los siete primeros meses del año, un ritmo notable sobre todo porque se registra tras encadenar cuatro ejercicios al alza. Además, la intensidad en la producción se eleva en comparación con un ciclo de gran actividad que se remonta a 2014 y se avanza de forma constante en la recuperación del terreno perdido durante la crisis.

Ese rendimiento de las empresas industriales es una de las claves de la evolución del Producto Interior Bruto de Euskadi, que este año superará el del conjunto del Estado precisamente por su capacidad para amortiguar con la industria la desaceleración de otras actividades productivas. Lo más interesante es que prácticamente todas las parcelas del sector están manteniendo la línea ascendente a pesar de los problemas puntuales de algunas compañías.

La Acería Compacta de Bizkaia sigue trabajando al ralentí, La Naval está parada desde hace casi un año y Tubos Reunidos, atenazada por los aranceles de la Administración Trump, afronta un ajuste financiero y de producción. Son tres ejemplos de inestabilidad que afectan de forma paralela a la actividad de la industria auxiliar que les rodea. Y a pesar de ello el segmento continúa reforzándose de forma global.

Una buena noticia para el PIB vasco debido al efecto multiplicador del sector secundario en el conjunto de la economía. La industria va más allá de las fábricas, ya que genera actividad en el conjunto de la cadena productiva a través de tareas de consultoría o los servicios avanzados. Un capítulo este último que gana impulso gracias a la digitalización de los procesos productivos.

Los datos que ha hecho públicos esta semana el Instituto Vasco de Estadística, Eustat, revelan un crecimiento acompasado entre enero y julio. Entre los tres grandes segmentos: minería, manufactura y producción de energía eléctrica y gas, solo este último retrocede en el conjunto del año. Lo hace además con fuerza (-10,6% interanual en julio), pero se trata de un segmento que tiene siempre un comportamiento errático. Su evolución está ligada a cuestiones tan arbitrarias como la actividad en los parques eólicos, que depende de la fuerza del viento y del ritmo de otras fuentes de energía.

Algo parecido ocurre con las centrales de ciclo combinado, sujetas también a las necesidades de desconexión del sistema y al precio del gas, que en estos momentos está muy presionado por la escalada del petróleo. Esta última circunstancia afecta asimismo a la actividad de los tanques de regasificación del Puerto de Bilbao. Además, los altibajos en el comportamiento de la generación de energía y gas permiten que el balance acumulado del año no sea tan negativo (-2,3%). El mal comportamiento del segmento energético no preocupa e incluso no se descarta cerrar el ejercicio en positivo.

el impulso de las fábricas Por ello, la mirada está principalmente puesta en el capítulo con mayor peso en el sector transformador vasco, la industria manufacturera, las fábricas. Ahí, el incremento interanual acumulado hasta julio es del 5,4%, el más elevado en ese periodo desde el inicio de la recuperación en 2014. A ese ritmo se superará el crecimiento anual del 6,6% registrado en el conjunto de 2017, que es el máximo de la última década.

El refino del petróleo y el coque, que está concentrado en Euskadi en Petronor, es la actividad manufacturera que más está creciendo, casi un 12% acumulado. El material de transporte, automoción y producción ferroviaria -–básicamente CAF-, ronda el 9%. Este sector, donde opera la mayor fábrica de Euskadi (Mercedes-Benz Gasteiz) y compañías de gran volumen de producción como Gestamp y Cie Automotive, es por su tamaño uno de los motores principales de la economía vasca.

Las compañías de máquina herramienta y bienes de equipo en general también se mueven en parámetros de crecimiento superiores a la media, un 6,6% acumulado, más del doble que el conjunto de la industria. Las carteras de pedidos de empresas como Danobat, Izar Cutting Tools, Ona o Zayer tiran con fuerza del índice.

sector siderometalúrgico Del mismo modo, el acero también empieza a enviar señales positivas pese a la delicada situación de algunas empresas. La metalurgia ha crecido un 2,6% en lo que va de año, por debajo del nivel del conjunto de la industria, pero superando la media marcada los últimos años por el metal, donde el frenazo ha sido palpable hasta el curso pasado.

Las industrias extractivas, la minería, es el sector más dinámico, repunta casi un 16% en lo que va de año, pero se trata de una actividad residual en Euskadi que apenas incide en el cálculo del Índice de Producción Industrial. La suma de estos grandes segmentos sostiene la recuperación del sector industrial, que técnicamente ya transita por un ciclo expansivo, y la del conjunto de la economía de la CAV.

El responsable del Departamento Económico-Fiscal de Confebask, Pablo Martín, explica a DEIA que todavía hay un gran margen de crecimiento, porque el sector secundario se desplomó un 30% durante la crisis y apenas ha recuperado la mitad del terreno. Tal vez por ello la patronal vasca maneja unas previsiones optimistas para la economía y ni la presión de las políticas de Estados Unidos ni la ralentización de las principales economías europeas modifica esa visión positiva.

Esa lectura se apoya en el buen momento de la industria vasca y su capacidad para arrastrar al conjunto de la economía.

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