Los cuernos de Nafta

En la renovación del acuerdo comercial, Trump cambia los parámetros con Canadá con el visto bueno de México

Un reportaje de Diana Negre - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

A Donald Trump le está pasando en pocos meses lo que los grandes imperios han conseguido apenas al cabo de muchos años: tener su propia “leyenda negra”. Y así, haga lo que haga, está mal y, además, siempre por culpa suya. Esto se ve mejor que en ningún otro caso en las actuales negociaciones tripartitas para renovar Nafta, el tratado comercial entre Canadá, Estados Unidos y Méjico.

Este acuerdo nació en 1994 y las negociaciones para su renovación -el llamado Nafta 2.0- arrancan de agosto del año pasado, cuando Trump llevaba un semestre en la Casa Blanca.

El balance global del tratado hasta ahora ha sido positivo para los tres países (sobre todo, para México), lo que no ha impedido a Trump criticarlo duramente por creer que Estados Unidos podía haber obtenido un trato mucho más favorable. En la renovación del acuerdo el presidente estadounidense ha cambiado, con el consentimiento mejicano, los parámetros del intercambio comercial EE.UU.-Méjico, pero las negociaciones con los canadienses han resultado mucho más difíciles.

Y en este punto hace acto de presencia la “leyenda negra Trump”, ya que la inmensa mayoría de los comentarios periodísticos y de los políticos del Partido Demócrata norteamericano dan por sentado que ello se debe al celo patriotero y al mal carácter de Trump.

La realidad es, empero, otra: es al gobierno canadiense, encabezado por el Partido Liberal de Justin Trudeau, a quien le cuesta aceptar las nuevas propuestas norteamericanas.

Porque dentro de poco se celebrarán elecciones en el Estado de Quebec y las perspectivas de los liberales allá son mediocres con tendencias a malas. Desmantelar -como reclama Trump- en estas condiciones los altos aranceles canadienses sobre los productos lácteos, así como todo el tinglado proteccionista de la ganadería canadiense parece suicida. Porque si en el volumen total del intercambio comercial Canadá-EE.UU. la industria láctea alcanza unos porcentajes insignificantes, en Quebec ese sector económico es básico… y decisivo a la hora de ir a votar.

Como se puede ver, en todo este episodio de la renovación del Nafta la figura y la importancia de Donald Trump es casi secundaria. Pero como imán de iras y culpas sigue funcionando al ciento por ciento, aunque su protagonismo no vaya mucho más allá del de un perro ladrador y con cuenta de twitter…

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