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Suecia afronta en las urnas el auge de la ultraderecha

Ulf Kristersson, líder del Partido Moderado de Suecia. (Foto: Efe)

Los suecos votan hoy en unas generales entre dos bloques muy igualados

Anxo Lamela - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Estocolmo - Los líderes de los principales partidos celebraron ayer sus últimos grandes mítines antes de las elecciones generales que se celebran hoy en Suecia, las más reñidas en décadas por la igualdad entre los dos bloques políticos y el ascenso de la ultraderecha.

Los sondeos difundidos ayer por Radio de Suecia y los diarios Aftonbladet y Svenska Dagbladet ofrecen un panorama similar: una distancia de algo más de un punto entre el bloque gubernamental de centroizquierda y el centroderecha, y el xenófobo Demócratas de Suecia (SD) luchando con ser segundo con los conservadores.

El Partido Socialdemócrata del primer ministro, Stefan Löfven, aparece como ganador con cerca del 25% de los votos, las peores cifras de la historia para una fuerza que ha ganado todas las elecciones en Suecia en el último siglo y gobernado 80 años. Si se confirma ese resultado, el gobierno de coalición en minoría de Löfven con los ecologistas, apoyado por los excomunistas, tendría muy difícil continuar, una vez que la Alianza de centroderecha ha reiterado en campaña que no se abstendrá en una hipotética votación parlamentaria para aislar al SD, algo que sí hizo en 2014.

“Este es un referendo sobre bienestar y decencia en la democracia sueca. No podemos tener un partido que ataca a las minorías y a los medios con influencia decisiva “, dijo el primer ministro tras un mitin en Estocolmo en alusión al SD, una fuerza con raíces neonazis en su origen hace tres décadas, pero ahora más moderada.

Löfven habló ayer de luchar hasta el último momento por cada voto, una idea que llevará hoy a la práctica con varios mítines en la periferia de la capital, posibilidad permitida en Suecia y que han usado en anteriores campañas otros líderes políticos.

Por primera vez en una campaña electoral sueca, la inmigración y la delincuencia han tenido un lugar preferente en el debate político, restándole protagonismo a otros temas como el modelo de bienestar, los impuestos y la sanidad. Suecia, un país con una larga tradición en recibir refugiados y una población inmigrante que ronda el 20 %, ha vivido en los últimos años un cambio dramático en su política de asilo, tras el colapso en el sistema de acogida provocado por los 300.000 solicitantes que han llegado al país en los últimos cuatro años.

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