Ezkerraldea

Descenso de infarto a la luz de las farolas

El club vertigy riders de Ortuella reunió a 68 corredores en el estreno del nuevo circuito de descenso urbano

Un reportaje de Emilio Zunzunegi - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Pura adrenalina. La quinta edición del descenso urbano Off Road de Ortuella, la tercera celebrada en horario nocturno, fue un dechado de poderío sobre dos ruedas en el que los participantes de esta prueba valedora para la copa vasca dieron lo mejor de sí para regocijo y admiración de los cientos de personas que asistieron al evento al calor de una envidiable noche veraniega. La cita ortuellarra, la primera que organiza el recién creado club Vertigy Riders, tuvo en esta edición un aliciente más para los corredores al incorporar dos túneles y más tramos de escalera hasta completar un circuito de más de 1.500 metros. Sin duda las rampas, las escaleras y los saltos en pleno descenso conformaron un cóctel que fue muy del agrado de losriders entre los que se encontraban 11 jóvenes de entre 8 y 13 años que hicieron las delicias de los espectadores por su arrojo al vencer el potente desnivel existente entre la zona alta del grupo Mendialde y la plaza del Ayuntamiento de Ortuella.

“Sin duda una de las cosas que más me ha gustado ha sido ver la gran cantidad de gente que había en todo el trazado, especialmente en las escaleras y en la zona cercana al primer túnel”, valorada David Montoto quien, junto a su hermano Gonzalo, su hijo David -de 9 años- y su sobrino Gonzalo -de 8-, se acercaron desde la localidad catalana de Terrassa para participar por primera vez en una prueba de descenso en Euskadi. “En las escaleras parecía que te ibas a caer, alguien te iba a coger por los brazos para evitarlo”, describía Gonzalo padre. A los más jóvenes de los Montoto la prueba les resultó “divertida”, “sobre todo porque a mí me gusta ir rápido”. Ambos participan en la Liga infantil catalana de BMX, y formaban parte del grupo de jóvenes llegados también de Madrid, Gipuzkoa o La Rioja.

Copa Junto a esta exhibición juvenil, la prueba ortuellarra de descenso urbano contaba con 68 corredores inscritos en diferentes categorías -desde cadetes, junior, sub-23, senior 30 y 40, y élite- con la expectativa de puntuar para la Copa de Euskadi de esta modalidad que cada día cuenta con más adeptos a pesar de que es un deporte muy exigente tanto física como económicamente. “Yo hubiera preferido que hiciera ballet, pero ahora mismo, con quince años, es su vida. Esta todo el día en las pistas entrenando y esto le apasiona, aunque yo estoy muy nerviosa”, aseguraba Itsaso Sarria, amatxu de Mikel Suárez, uno de los tres corredores federados con los que cuenta el club Vertigy Riders de Ortuella. “Yo creo que están un poco locos, aunque ellos me dicen que no y que además bajan bien protegidos, pero a mí me parece que es peligroso”, apuntaba Sarria, miembro del club local, quien junto con su marido, Jose Suárez, se encargaron de atender, bandera en mano y silbato, dos puntos del nuevo trazado que tan solo completaron 49 de los 68 inscritos.

Uno de los que sí pudo acabar fue precisamente el joven Mikel Suárez, quien en la tercera prueba del año en la que toma parte contó con el aliciente de correr ante sus vecinos. A pesar de que rompió la bicicleta, cruzó la meta en el puesto 34 a 17.35 segundos del vencedor de la prueba, Víctor Sáenz. Este corredor, que el año que viene podrá lucir en Ortuella la camiseta con el número 1, logró un crono de 1 minuto 19 segundos. A tan solo 2, 2 segundos paró el reloj el correo Élite, Carlos Sádaba. La primera mujer en completar la prueba fue la cadete Naroa Aranbarri con una marca de 1.44 minutos.