final del US Open

Serena abre un debate a destiempo

el comportamiento de la estadounidense en la final del us open provoca elogios y censuras

Roberto Calvo - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - A lo mejor, Serena Williams tiene razón en sus reivindicaciones, pero se equivocó en el lugar y la forma de expresarlas. Su comportamiento en la final del US Open, en la que socavó la autoridad del juez de silla Carlos Ramos sin ningún motivo, ha generado un debate sobre cuestiones que nada tienen que ver con el hecho deportivo y ha provocado reproches y alabanzas a su actitud. Para empezar, a la estadounidense le ha costado una multa de 17.000 dólares por parte de la WTA por saltarse tres normas de conducta reflejadas en el reglamento.

En este caso, el dinero es lo de menos, sino las acusaciones de machismo y sexismo hacia el juez y, por extensión, al mundo del tenis que lanzó Serena durante esos minutos en los que perdió los papeles porque mezcló cuestiones que no tocaban en ese momento y que, además, lograron hacer de menos a su rival Naomi Osaka e hicieron que la japonesa no pudiera disfrutar del mejor momento de su carrera.

“Yo no soy una tramposa, tienes que pedirme perdón”. “Eres un ladrón y un mentiroso, me debes una disculpa”. “Tengo una hija y defiendo lo que creo justo”, lanzó a Ramos mientras le apuntaba con su dedo acusador. Luego, en la rueda de prensa la ganadora de 23 Grand Slams no retrocedió, ni siquiera cuando su propio entrenador Patrick Mouratoglou admitió que le había dado instrucciones “porque todos lo hacemos”.

Puede ser cierto que Williams no viera esas indicaciones, que prefiera “perder a hacer trampas”, pero entró en el terreno de los agravios comparativos y se erigió en voz de todas sus compañeras. “He visto a otros hombres llamar a otros árbitros varias cosas. Estoy aquí luchando por los derechos de las mujeres y por la igualdad de las mujeres y por todo tipo de cosas. Creo que el quitarme un juego por ser mujer cuando le dije ‘ladrón’ es algo sexista. Nunca le quitó un juego a un hombre porque dijeron ‘ladrón’, argumentó la finalista del US Open, que también comentó que lo sucedido podía “servir de ejemplo para las personas que tengan emociones y quieran expresarlas con total libertad. Siento que el haber pasado por esta experiencia es solo un ejemplo para la siguiente persona que tiene emociones, quiere expresarse y desea ser una mujer fuerte. Se les permitirá hacerlo por lo de hoy. Tal vez no funcionó para mí, pero va a funcionar para la próxima persona”.

Sin embargo, su actitud no levantó unanimidad y si bien Billie Jean King le dio las gracias a Serena por “destacar este doble rasero que hay en el tenis”, ha habido mucha gente que recordó que en 2009 la pequeña de las Williams también fue expulsada de la semifinal ante Kim Clijsters por amenazar a una juez de línea y que no entendió la desproporcionada reacción de Serena Williams contra alguien que solo aplicó las normas. Incluso se ha destacado que la sanción que ha recibido ahora es menor que la que le impusieron hace nueve años.

Probablemente, ocurrió que a Serena le pudieron los nervios en una final que suponía mucho para ella. Quizás no esperaba la respuesta de Osaka y quiso aprovechar su figura y el hecho de tener a todo el público de su parte para tensar la cuerda. Pero se pasó de la raya y perdió gran parte de la razón que puede tener en sus quejas. Porque no era el lugar ni era el momento.