debate sobre la necesidad de cambiar el sistema

El recibo de la luz se encarece 300 euros al año con el cambio de sistema de precios

La escalada de agosto y septiembre sitúa la factura de la electricidad cerca del máximo de los últimos veinte años

A. Diez Mon - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - La escalada del recibo de la luz en las últimas semanas ha avivado el debate sobre la necesidad de cambiar el sistema que fija los precio de la electricidad. El Gobierno central presentará el día 19 de este mes sus “reflexiones” para modificar el actual modelo, que entró en vigor el 1 de abril de 2014 y que, pese a las tarifas por hora, ha seguido encareciendo la factura de los hogares. El recibo medio para una familia que tiene una potencia contratada de 4,4 kilovatios (kW) ronda en estos momentos los 92,4 euros, muy por encima de los 67,62 euros mensuales del arranque de 2014, antes de la puesta en marcha de la tarifa actual.

De este modo, el gasto anual en electricidad de los hogares ha pasado de los apróximadamente 811 euros de hace cuatro años hasta los 1.109 euros actuales. En otras palabras, el recibo de la luz se ha encarecido en casi 300 euros anuales, en una escalada de precios que solo ha dado un respiro en 2016.

La dinámica de encarecimiento aceleró el pasado mes de agosto, un mes en el que la electricidad encadenó su cuarta subida consecutiva y alcanzó su precio más alto en todo el año, con una subida del 11% respecto a 2017. El recibo del mes pasado fue 6,15 euros más caro que el de agosto del año pasado.

Además, el arranque de septiembre también ha sido muy negativo para los bolsillos de los consumidores. Según datos obtenidos por Efe del simulador de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), hasta el pasado viernes el coste del recibo se disparó un 21,3%.

A pesar de que al comenzar 2018 las circunstancias meteorológicas fueron más favorables para la producción de energía hidráulica y eólica (las fuentes de generación más baratas), el precio de la luz no ha dejado de subir desde mayo y algunos analistas advierten de que 2018 puede acabar con el recibo de la luz más caro de las últimas dos décadas.

Sobre el papel, la actual subida se debe al encarecimiento de los derechos de emisiones de carbono, cuyo precio se triplicó entre mayo y agosto frente a 2017, y de los precios del gas y el carbón, que se emplean para producir electricidad en centrales de ciclo combinado y térmicas.

Hasta agosto, el precio del mercado eléctrico español se incrementó en 2,8 euros el megavatio hora (MWh), debido a esos factores.

Las subidas del CO2 y del gas han elevado en 21 euros el megavatio hora el coste del ciclo combinado y en 12 euros el megavatio del carbón, unas subidas que se han unido en los últimos meses a la menor producción hidráulica y eólica en verano, que obliga a usar más la centrales de gas y carbón. El incremento de los precios en el mercado mayorista, en el que se fija el valor del megavatio hora para cada hora del día siguiente, repercute en el recibo de la luz que pagan los consumidores acogidos al PVPC, al suponer un 35% del total de su factura, de la que el resto son peajes fijados por el Gobierno e impuestos.

hogares En España hay once millones de clientes que tienen esta tarifa, que es para una potencia contratada menor o igual a 10 kilovatios (KW) y a la que deben estar acogidos los beneficiarios del bono social eléctrico (el descuento sobre la factura de la luz para colectivos definidos como vulnerables), mientras que más de 16 millones (cerca del 60% del total de los consumidores eléctricos) tienen contratos en el mercado libre.

Estos, a diferencia de los acogidos a la PVPC, tienen garantizado el precio de la electricidad durante al menos un año y, por tanto, en ese tiempo están libres de las variaciones de su valor en el mercado mayorista. Generadores y comercializadores fijan en este mercado el precio de toda la energía que se va a consumir al día siguiente y funciona bajo un criterio económico marginalista, por el que todas las tecnologías de generación cobran en cada hora lo que marca la más cara que entra. Las compañías eléctricas afirman que no se están beneficiando de estas últimas subidas y recuerdan que la mayor parte de la factura regulada no lo constituye el coste de la electricidad, sino los peajes y los impuestos.

El grupo de expertos que hizo el informe de cara a la elaboración de la de Ley de Cambio Climático y Transición Energética ya planteó trasladar los costes actuales de la factura eléctrica a los Presupuestos del Estado, financiándolos con nuevos impuestos medioambientales.

Según sus cálculos, con esas medidas la luz bajaría un 6,8% pero subirían el gasóleo (un 28,6%), la gasolina (un 1,8%) y el gas natural (5,8%). El recibo de la luz soporta ahora un 21% de IVA y el impuesto especial de electricidad, del 5 %, a lo que hay que sumar los peajes, que el gobierno del PP mantuvo congelados durante cuatro años, aunque no consideró conveniente tocar los impuestos.