Mesa de Redacción

Vuelta al cole

Asier Diez Mon - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

CUANDO lea esta columna, si lo hace a media mañana y sentado o sentada con un café entre manos, posiblemente estará teniendo usted uno de los lunes más relajados de los últimos meses. No habrá niños alrededor. Han empezado las clases y el sismógrafo de las cafeterías y los bares estará marcando mínimos desde finales de junio a estas horas. Ocurre con los niños que lo mismo los echas de menos a rabiar si no están cerca que estás de ellos hasta el gorro. Y lo que está claro es que las vacaciones escolares nos vienen grandes cuando se trata de mantener a las criaturas entretenidas. Este verano he probado durante diez días las mieles de los Rodríguez. Así que he tenido tiempo para resolver un par de cuestiones que estaban a punto de diluirse dentro del tintero, entre ellas, recuperar fotos y vídeos del disco duro de un ordenador que había pasado a mejor vida hace casi dos años. Hay imágenes que tienen cerca de seis años y al verlas he recordado los motivos por los que una pareja decide tener hijos. De alguna forma he recuperado el instinto paternal, que estaba enterrado entre toneladas de situaciones cotidianas que desbordarían al mismísimo pequeño saltamontes. Cuando se acierta, la mejor manera de sentirse cómodo con la vida es recordar las razones por las que se escogió un camino y se desecharon otros. Mirar hacia atrás, guardar los buenos momentos y reducir a categoría de anécdota los más estresantes. Y a partir de ahí otear el horizonte y seguir avanzando sin olvidarse, eso sí, de saborear momentos como el primer café tras la vuelta al cole.