Renovación con sordina del CR-V

El SUV de Honda protagoniza una completa yconvincente evolución a la que el inmovilismo estéticoresta brillo. El solvente modelo ofrece un único motorgasolina, tracción delantera e integral y hasta siete plazas

Un reportaje de J. A. Martínez - Martes, 11 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 11:04h.

EL mes que viene asomará al mercado la última remesa del CR-V. Quizá no lo parezca, pero se trata de un coche absolutamente nuevo. Honda aplica la vieja táctica de ‘cambiarlo todo para que nada cambie’ y reconsidera a fondo el veterano proyecto SUV, que ya va por la quinta generación. El objetivo de dicha recreación es consolidarlo como lo que es, uno de los mejores productos de su especie y, de paso, convencer de ello al gran público. El inminente CR-V intensifica la habitabilidad, una de sus grandes cualidades, y añade una variante con siete plazas. Honda lo anima con el mismo bloque de gasolina del Civic, al que en 2019 acompañará una alternativa híbrida;da a elegir tracción delantera e integral, transmisión manual y automática.

La tarifa parte de 29.900 euros. La firma japonesa abre el capítulo estético del CR-V con un punto y seguido. El modelo, que está construido sobre una plataforma completamente nueva, respeta fielmente el estilo de la entrega anterior.

Tanto que se hace difícil distinguir ambas entregas. La siguiente retoca levemente el frontal (grupos ópticos, escudo y parrilla activa), perfilando más los pasos de rueda y el contorno del capó. Las proporciones son semejantes: repite los 4,60 metros de eslora, rebaja la altura medio centímetro, estira algo más de tres la anchura y otro tanto la distancia entre ejes. También aumenta la distancia libre al suelo: 191 milímetros en la variante 4x2 y 201 en la 4x4. Fruto de esas variaciones, un ojo bien entrenado detectará en la edición venidera algo más de aplomo, músculo y esbeltez.

La cabina brinda un plus de espacio a sus inquilinos, en especial a los de las plazas traseras, que disponen de mayor distancia para las piernas. Además, en la configuración de siete plazas, sus asientos pueden deslizar longitudinalmente la banqueta. Cuando se utilizan las dos plazas suplementarias y encastrables de la tercera línea, aptas para los usuarios más ágiles y menos corpulentos, los 561 litros del maletero se quedan en 150. El acceso a ese hueco se realiza a través de un portón que puede tener accionamiento eléctrico remoto y que permite programar su ángulo de apertura (recurso muy útil al estacionar ante un obstáculo).

La ambientación del nuevo CR-V también es coherente con el estilo de la marca. La concepción interior no rompe moldes estéticos pero resulta grata a la vista;proliferan los materiales plásticos de cierta calidad y buen ensamblaje, lo que hace que el conjunto transmita una sensación de sobria pulcritud. Obviamente, esa impresión se intensifica en los acabados más ambiciosos de los cinco propuestos. En ellos, el modelo disfruta de todas las sofisticaciones tecnológicas, de seguridad y confort exigibles a cualquier producto contemporáneo de su entidad y precio.

Honda estima que las variantes más solicitadas del CR-V, que arranca por debajo de los treinta mil euros, serán las que cuestan entre 32.000 y 34.000 euros.

Los movimientos del CR-V competen a la labor del motor de gasolina VTEC Turbo de 1.5 litros, único previsto en principio tras la renuncia a montar un diésel. Honda ha readaptado a las necesidades del todocamino la sobrealimentación por turbocompresor de este bloque, estrenado con el Civic. Curiosamente, el propulsor presenta dos niveles de rendimiento diferentes: suministra 173 CV en combinación con la caja de cambios manual de seis marchas y 193 cuando se vincula a la transmisión CVT de variación continua. El objetivo es igualar las prestaciones de una y otra configuración. La primera está disponible con los dos tipos de tracción;la segunda solamente con 4x4.

Las credenciales oficiales del modelo muestran cifras de rendimiento parejas. La interpretación con tracción delantera y caja manual es algo más ágil y veloz que la automática AWD de cuatro ruedas motrices. Marca una aceleración 0-100 km/h de 9,2 segundos, frente a los 10 de la otra;la ventaja en velocidad punta es de 210 a 200 km/h. Algo parecido sucede con los consumos y emisiones de CO2 homologados, menos contenidos en el 4x4: 7,1 litros y 161 g/km, frente a 6,3 litros y 143 g/km.