Un aniversario sin confeti

Diez años del debut de Iturraspe y Balenziaga

Se cumplen diez años del debut en el Athletic de Iturraspe y Balenziaga, que lo celebran en un momento en que ejercen un rol secundario

Un reportaje de Pako Ruiz - Viernes, 14 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Aquella tarde del 14 de septiembre de 2008, domingo, la canícula hacía estragos en Málaga. No porque los 30 grados que retrataba el termómetro resultaran extraños en la capital de la Costa del Sol. Pero sí lo era si se refería al lenguaje futbolístico. No en vano, la alta temperatura y el sol abrasivo a las cinco de la tarde no invitaban a ver un partido de Primera División. Bien podría tratarse de un encuentro amistoso de pretemporada. En una puesta de escena tan veraniega, dos chavales del Athletic, uno de 19 años y otro de 20, sudaban un poquito más que sus compañeros instantes antes de que Clos Gómez diera el pitido inicial al duelo en La Rosaleda. Ander Iturraspe (Matiena, 8 de marzo de 1989) veía cómo se cumplía el sueño que atrapa a todos los niños vizcainos que han pasado por Lezama desde categorías inferiores. Mikel Balenziaga (Zumarraga, 29 de febrero de 1988) lo hacía pocas semanas después de recalar en la entidad bilbaina, que lo había fichado desde el filial de la Real Sociedad tras abonar un millón de euros.

Joaquín Caparrós, en su segunda campaña al frente los rojiblancos, sorprendió a propios y extraños con el once que puso en escena en La Rosaleda. En el mismo asomaban dos futbolistas con ficha del Bilbao Athletic. Iturraspe, con el dorsal 26, apenas había tenido recorrido como cachorro, con solo tres partidos en su historial, ya que el curso anterior había militado en el Basconia. Balenziaga, que salió con el dorsal 42, había llegado a Lezama para jugar en principio en el filial rojiblanco, con el que no llegó a debutar. Se incorporó directamente al primer equipo después de debutar en Málaga. El de Matiena formó pareja con Javi Martínez en la medular y el de Zumarraga ejerció en su habitual demarcación de lateral izquierdo, una vez que Caparrós disponía de la baja por lesión de Koikili y de que no contaba con Javi Casas.

Los dos debutaron en un encuentro horroroso de fútbol, sin apenas ocasiones de gol. Iturraspe cumplió con creces y dejó buenos detalles en su sociedad con Javi Martínez, en tanto que Balenziaga supo blindar su costado, con David López por delante. La continuidad de ambos en el primer equipo fue radicalmente opuesta en esa campaña. El vizcaino solo asomó de forma esporádica después y se tuvo que conformar en todo el curso con un puñado de minutos en los duelos ante Valladolid, Sporting y Sevilla en el viejo San Mamés, y en el de Copa en Huelva frente al Recreativo. Su sitio estuvo en el Bilbao Athletic, con el que participó en 26 jornadas en Segunda División B. Caparrós le dejó a Iturraspe con la miel en los labios, pero fue más allá en la gestión del de Matiena, al que propinó todo un varapalo cuando no le citó para la concentración en La Calderona en los días previos de la histórica final de Copa en Mestalla frente al Barça y en la que sí estuvo, entre otros canteranos, Iker Muniain, que por entonces solo tenía 16 años de edad y que no había debutado como león. Iturraspe no llegó a progresar con Caparrós en las dos campañas siguientes, con un total de 35 comparecencias en ambas. La etapa de Marcelo Bielsa fue un premio para Iturraspe, ya que en esas dos temporadas alcanzó su pico más alto en cuanto a impacto en el juego y en partidos, 99.

El caso de Balenziaga fue un punto extraño. El de Zumarraga fue titular en La Rosaleda y llegó a jugar 25 partidos más esa temporada, dos de Copa. No llegó a competir con el Bilbao Athletic y en julio de 2009 Caparrós pilló al personal descolocado cuando decidió prescindir del guipuzcoano, que experimentó su primera salida como cedido. Lo hizo en el Numancia, donde rayó a un nivel notable en Segunda División y que le valió para regresar a Lezama. Sin embargo, siguió sin convencer a Caparrós, que relegó al más profundo de los ostracismos a Balenziaga, que solo jugó en un partido (en La Romareda frente al Zaragoza) en toda ese curso, el último del utrerano. La llegada de Marcelo Bielsa le supuso un antes y después. El rosarino le anunció que no iba a tener minutos, por lo que se comprometió con el Valladolid, en el que jugó dos temporadas para regresar en 2013 por segunda vez a Lezama, ya para quedarse en el Athletic de la mano de Ernesto Valverde.

SIN PROTAGONISMO Balenziaga fue intocable para Valverde, con el que consumó 179 encuentros en esas cuatro campañas. En la pasada una lesión de larga duración hizo que menguaran sus números, pero tuvo protagonismo para Kuko Ziganda. La llegada de Eduardo Berizzo, sin embargo, oscurece su futuro en la entidad bilbaina, con la que tiene contrato hasta el próximo 30 de junio, lo mismo que Iturraspe. El fichaje de Yuri Berchiche, y en menos medida el de Cristian Ganea, ejerció de premonición. No es santo de la devoción de Berizzo, que le ha dejado en la grada en los dos partidos recorridos hasta la fecha, ante Leganés y Huesca. La visita del Real Madrid mañana a San Mamés tampoco invita a que Balenziaga entre en la convocatoria, lo que deja esta redonda efemérides en una fiesta sin confeti.

Iturraspe tampoco está para muchas celebraciones. El de Matiena sí ha formado parte de la convocatoria en estas dos primeras jornadas, aunque no jugó minuto alguno en el estreno liguero. Sí lo hizo en el segundo, ya que disfrutó de poco más de veinte minutos frente al Huesca, aunque no fueron afortunados ni para su persona, desacertado en un par de acciones, ni para el colectivo, que vio cómo se le escaparon dos puntos en esa recta final tras mandar por 2-0. La competencia en la medular ha aumentado con el fichaje de Dani García, el hombre elegido por Berizzo como ancla en la parcela ancha, y la vuelta de Unai López, titular ante el Leganés, lo que obliga a Iturraspe a sacar lo mejor de sí para gozar de oportunidades en su undécimo curso como león.