seguridad vial dirigida a personas mayores

“Los semáforos se ponen en rojo demasiado pronto”

El Ayuntamiento de Bilbao impulsa charlas de seguridad vial dirigidas a personas mayores
El Área de Movilidad y Sostenibilidad recoge las inquietudes del colectivo en este asunto

A. Araluzea - Martes, 18 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Aceras demasiado estrechas para caminar con sillas de ruedas o semáforos que se ponen en rojo muy pronto. Las personas mayores se enfrentan a más peligros como peatones que el resto de los colectivos, así lo consideran, pero no solo por las posibles barreras arquitectónicas que puedan encontrar o porque las ciudades estén diseñadas de determinada forma. El que sus facultades se resientan con el envejecimiento supone que tengan que tomar ciertas medidas de precaución en cuanto a seguridad vial. Con ese objetivo, dentro de la Semana Europea de la Movilidad, el Ayuntamiento de Bilbao ha organizado unas charlas dirigidas a este colectivo.

Con Alfonso Gil, concejal de Movilidad y Sostenibilidad, capitaneando el acto, ayer se celebró el primer encuentro dirigido a mejorar la sensibilización sobre diversas medidas básicas que ayuden a mejorar la seguridad vial de las personas mayores de Otxarkoaga y Txurdinaga. Tras la charla, en la que se presentaron las medidas de seguridad vial, tuvo lugar un debate, para terminar con la recogida de información, aportaciones, inquietudes y sugerencias de este colectivo por parte de responsables municipales.

Las cifras hablan por sí solas. Según la Dirección de Tráfico del Gobierno vasco, en 2017 de las personas viandantes fallecidas el 29% tiene entre 25 y 44 años;el 29% entre 45 y 64 años;y el 42% tiene 65 o más. Pero el comportamiento de los conductores no es el único causante de los accidentes. Por ello, desde el Consistorio apelan a llevar a la práctica una serie de consejos básicos como esperar siempre en la acera y mirar a los dos lados antes de cruzar, no correr riesgos innecesarios o extremar la precaución en invierno, cuando la visibilidad se reduce considerablemente.

A pie de calle, la sensación de los peatones es que además de las medidas de prevención que puedan aplicar, las instituciones pueden hacer más. “Cuando arreglan una acera la hacen con rampas, pero creo que hay muy pocas”, comentaba ayer Moni Díez, una vecina de Barakaldo. A escasos metros, Marisa Martínez también se refería a las aceras, que a menudo suelen estar ocupadas con terrazas, lo que entorpece el paso de los viandantes incluso al cruzar calles. “Además los semáforos se ponen en rojo demasiado pronto”, apuntaba. Las mayores complicaciones en ese sentido llegan cuando un peatón en silla de ruedas o cuando una persona con ceguera debe cruzar una acera. María Resurrección, afectada de glaucoma, asegura que “necesita ayuda para todo, pero sobre todo para circular por la calle”.