UNO DE LOS RECLUSOS "GRAVEMENTE ENFERMO"

Interior acerca a la prisión de Logroño al preso de ETA Jagoba Codo

El Ministerio del Interior ha ordenado el traslado de la cárcel de Castellón II a la de Logroño del preso de ETA Jagoba Codo Callejo, que cumple una condena de 22 años por depósito de armas y pertenencia a banda armada, a la que renunció por escrito hace un año y medio.

EFE - Miércoles, 10 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 15:16h.

MADRID. Según informa la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, la Junta de Tratamiento de la cárcel de Castellón II propuso en septiembre este traslado a otra cárcel más próxima a su familia.

Jagoba Codo, de 54 años, ingresó en prisión el 30 de abril de 2001 y cumple una condena de 22 años y dos días por pertenencia a banda armada y depósito de armas, que quedará extinguida en mayo de 2021.

Se trata del tercer acercamiento de presos de ETA a cárceles más próximas al País Vasco después de que en septiembre Interior ordenara el traslado a la cárcel de Zuera (Zaragoza) de Kepa Arronategui Azurmendi, uno de los condenados por intentar matar al rey Juan Carlos, y a Logroño de Marta Igarriz Iceta, miembro del comando Donosti.

Según la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, Jagoba Codo es uno de los reclusos de "gravemente enfermos" al que en 2012 le fue diagnosticada una enfermedad degenerativa, según detalla este colectivo en su página web.

Codo cumplió las tres cuartas partes de la condena en mayo de 2015 y en marzo de 2017 el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis de Castro, le concedió el segundo grado penitenciario tras renunciar a la "lucha armada" en un escrito.

Un documento que adjuntaba el preso a un recurso contra la decisión de la cárcel de otorgarle el segundo grado, y que finalmente concedió el juez de vigilancia, que entendió que si bien "el escrito del interno guarda cierta equidistancia con las víctimas a las que ni siquiera menciona, más allá de la fórmula genérica del "reconocimiento de dolor ajeno", hay que valorar que renuncia a la "lucha armada".

De esta forma, el auto de admisión del recurso y de progresión de grado recogía parte de ese escrito: "todos tenemos el derecho y el deber de recordar, homenajear y llorar a los suyos, nadie es ajeno al dolor, ni al sufrido ni al causado y penalmente lo estoy pagando" y finaliza renunciando "a la utilización de la lucha armada".