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El artista del contrabajo

El meñakarra Urtzi Balantzategi se dedica a la reparación y construcción artesanal de contrabajos El lutier es uno de los dos únicos profesionales de la Península dedicados a estos instrumentos

Oier Pérez - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Meñaka - “La banda sonora de la vida”, dijo Dick Clark. El considerado como cuarto arte ocupa un amplio espacio en la vida cotidiana de la sociedad. Entre toda la extensa variedad musical que el panorama actual tiene bajo su manto hay lugar para todo tipo de gustos. Pero los melómanos más románticos siempre tienden a sentir debilidad por los clásicos.

En este estilo, los instrumentos que manejan los artistas juegan un papel crucial en la creación de la obra. Por ello, resulta imprescindible que la construcción de las herramientas sea cuidadosa a la par que precisa. Y es, exactamente, en esa fase del proceso de creación musical donde toma parte Urtzi Balantzategi. Un meñakarra que a sus casi 24 años -los cumplirá este noviembre- se dedica a la lutería. En este caso, se trata de una de las dos únicas personas a nivel peninsular que trabajan la construcción y la reparación manual exclusiva de contrabajos.

Según Urtzi, el mundo de la música y de las artes en general siempre ha sido algo muy presente en su familia, aunque nadie de casa fuera artista. A raíz de ello, a los catorce años, el meñakarra, que realizó sus estudios escolares en Mungia, comenzó a tocar el bajo eléctrico. Un instrumento que, como admitió el lutier entre risas, no se parece mucho al contrabajo. “Son dos instrumentos que, aparentemente, poco tienen que ver, pero el contrabajo siempre me ha llamado mucho la atención, por eso decidí dedicarme a ello”, confesó.

Comenzó a dar sus primeros pasos en la Escuela de Música de Sarriko, donde comenzó tocando la viola, el violín y el violonchelo, aunque él siempre tuvo claro su objetivo: “Yo quería trabajar el contrabajo. Así que para ello, decidí que era el momento de irme a Cremona -ciudad de la región de Lombardia, en Italia- porque era la mejor escuela de lutería de Europa”. Urtzi admitió que fue un paso difícil pero que él siempre lo tuvo claro, aunque sus progenitores le pidieron que reflexionara. “Al final son mis padres y tienen que pensar en lo mejor para mí, pero sabían que quería dedicarme a esto por lo que siempre me han apoyado”, declaró Urtzi.

De esta manera, el meñakarra cogió las maletas rumbo a Cremona donde conoció todos los secretos del arte de la restauración y construcción de contrabajos a mano. Una vez terminados sus estudios, comenzó a trabajar con Marco Noli, uno de los mejores lutieres del mundo, según Urtzi. Tras tres años y medio trabajando en Cremona, vio el momento de dar el salto y comenzar a hacer sus propios proyectos: “Tras esa etapa de aprendizaje, me vi motivado a empezar a trabajar por mi cuenta”.

Por ello, hace dos meses volvió a su Bizkaia natal con la idea de montar su taller de lutería en Leioa. “Para mí fue muy importante ponerme por mi cuenta en mi propio taller. Estaba convencido así que, con algo de ayuda me lancé a la piscina”, admitió.

Encargos locales Actualmente trabaja con encargos de toda la península, aunque según explica, entre manos tiene sobre instrumentos de Castilla y León y Nafarroa. Tras un trimestre con su taller abierto, lo que le pide el cuerpo a Urtzi ahora es crear instrumentos que se queden en casa. Así, sueña con elaborar un contrabajo para la BOS, la Orquesta Sinfónica de Bilbao. No obstante, trabajo no le falta. El lutier meñakarra va sobrado de ganas y motivación. “Es una pasada irme a la cama pensando en lo que voy a hacer al día siguiente o en cómo voy a innovar para hacer algo especial”, confiesa.