Cómo entrenar la meditación

Roberto Alcíbar - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 12:58h.

Ya sea para calmar la mente, para encontrarse a uno mismo o para reducir la ansiedad o el estrés, cada vez hay más gente interesada en introducir la meditación en su día a día. Pero meditar no siempre es fácil, especialmente al principio. Por eso, te propongo dos actividades -la atención y la respiración consciente- que te ayudarán a introducir el hábito de la meditación en tu vida diaria y así podrás beneficiarte del equilibrio mental y físico que aporta esta técnica milenaria.

Atención consciente. Una de las prácticas que utiliza el mindfulness para entrenar la atención plena es la práctica de la atención consciente. Para ejercitarla, solamente tienes que elegir un objeto cotidiano -no importa qué objeto sea-, sentarte en una postura cómoda y centrar toda tu atención él: contempla sus colores y formas;siente su peso, temperatura y texturas… No pienses ni emitas juicios sobre el objeto, no le pongas nombres ni adjetivos, simplemente míralo atentamente y deja que pase el tiempo sin prisas. Es habitual que, durante esta práctica, surjan distintos pensamientos: nuestros problemas personales, el listado de tareas domésticas o laborales que tenemos que solucionar ese día o la inseguridad de estar haciendo bien la meditación o no (algo que suele ocurrir cuando nos iniciamos en esta práctica). Pero esto es algo absolutamente normal así que no te preocupes, simplemente déjalos pasar como si fueran nubes, vuelve al momento presente y centra de nuevo toda tu atención en el objeto. Al tomar consciencia de lo que estás observando, tu mente se liberará de pensamientos del pasado o del futuro. Sólo estarás en el momento presente, el único momento donde transcurre la vida.

Respiración consciente. Para practicar la respiración consciente, busca un lugar que te permita estar relajado y sin interrupciones ni interferencias. A continuación, siéntate en una postura cómoda procurando mantener la espalda recta y cierra los ojos. Poco a poco ve fijando tu atención en la respiración. No hay respiraciones buenas ni malas así que no trates de modificarla o cambiarla, sólo obsérvala tal y como es y concéntrate en ella. Acompáñala momento a momento con tu atención, sin interferir.

Siente como el aire entra y sale por los agujeros de tu nariz, escucha los sonidos que se producen, observa como el pecho y la tripa se van inflando y desinflando con cada inspiración y exhalación, etc. Tómate unos minutos para vivir tu respiración de esta manera, es decir, de una manera consciente y, cuando estés listo, abre suavemente los ojos, pon de nuevo tu atención en el exterior y felicítate por haberte dedicado unos minutos a entrenar tu atención y cuidar de ti.

Como ves, puedes aprender a meditar realizando actividades tan cotidianas como mirar o respirar, el único secreto es hacerlas de forma consciente. ¡Anímate!