Rodrigo Rato y su entrada en prisión

Envío de cartas a iritzia@deia.eus - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Aunque a algunos les parezca bien, yo no lo veo así. Si a Rodrigo Rato lo envían a prisión, pero no devuelve todo aquello de lo que indebidamente se apropió, poco bueno cabe esperar. Se pegará una temporadita en una cárcel (no mazmorra) con una tranquilidad envidiable, muy bien atendido y considerado, tendrá sus privilegios y favores y su buen comportamiento hará que la pena se reduzca en un pis pas. Es algo que no me lo invento, este tipo de convictos no entra en el gremio de los robagallinas.

Cuando concluya su pena y quede libre, saldrá del penal sonriente y rodeado de micrófonos, con alguien que le lleve las maletas y con un taxi a su disposición. A los pocos días dispondrá de exclusivas en las que dirá que todo fue un montaje para desprestigiar su persona, viajará y llevará un tren de vida al estilo sultán. Pero mientras no devuelva la pasta, seremos nosotros quienes tengamos que hacernos cargo de sus fechorías.

¿Solución? Encerrarlo. ¿Liberarlo? Cuando entregue lo que se llevó, además de una sanción. Si algo irrita a un usurero, es que le rasquen el bolsillo.