Mesa de Redacción

Desconectados

Por Igor Santamaría - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EN esta quiebra, más que simbólica, que se respira en el soberanismo catalán recuerdo la palabra valiente y reflexiva de la expresidenta de Ómnium y arquitecta de la coalición Junts pel Sí, Muriel Casals. “El procés hacia la independencia debe ser la revolución de las sonrisas”. Para entonces, la mayoría ciudadana reflejada en el Parlament ya llevaba tres años inundando las calles en pro de la ruptura con España. Fue siempre una mujer que supo dar valor a la acción unitaria porque su gran virtud residía en buscar activamente el consenso hasta lograrlo. Su actitud combativa desde la pausa, junto a la ahora encarcelada Carme Forcadell, que dirigía la ANC, propulsó la desconexión. Sí, porque esa riada de gentes que ondean la senyera y la estelada en cada ocasión que se presenta ya pasó la pantalla, se resiste al game over y solo quiere avanzar. Todo lo contrario que sus líderes. Desde quien optó por asumir las reglas e ir a prisión, Oriol Junqueras, pero que aún masca su derrota electoral frente a Carles Puigdemont, hasta quienes optaron por desertar, decisión tampoco fácil, y que, como el president en el exilio, no son capaces de dar el brazo a torcer, solo sea por no dar chance,por ejemplo, a un Pedro Sánchez que parece felicitarse de haber roto, él, la unidad secesionista. Solo la CUP sigue firme en la estrategia. Por ello, como dijo el también preso Jordi Sànchez cuando esta falleció: “Muriel, seguiremos andando sin ti”. Quien ríe último, ríe mejor.

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